Hechos Històricos
No obstante sus orígenes etruscas,
Florencia debe su nacimiento a los Romanos, que la fundaron en el 59 a. C.. Después de las invasiones bárbaras que precedieron el dominio de los Romanos,
Florencia se transformó en municipal autónomo administrado por ricos comerciantes, potentes eclesiásticos y familias nobles. En aquel periodo la ciudad se encontró a menudo quebrada en dos distintas facciones: los Güelfos, sostenedores del Papa y los Gibelinos, sostenedores del Emperador. Las dos partes, de hecho, se enfrentaron muchas veces en batalla alternándose en la victoria.
A pesar de las luchas entre las dos facciones,
Florencia inició su ascenso político y económico y gracias al comercio de la lana y de la seda, se hizo famosa e importante en toda Europa.
El progreso económico de la ciudad entregó el gobierno de
Florencia en mano a las siete Artes Mayores, corporaciones artesanales formadas por banqueros y ricos comerciantes. Las razones por las cuales el pueblo `pobre` empezó a mostrar señas de intolerancia hasta llegar a insurrecionarse contra del pueblo `rico` en el famoso tumulto de los `Ciompi`, fueron trés: la Guerra de los Cien años, la crisis de las bancas florentinas, que habían financiado el rey de Inglaterra Edoardo III, y la epidemia de la peste del 1348.
Si los trabajadores de la lana lograron constituirse en Arte y tomar parte del gobierno, pronto las nuevas Artes fueron abolidas y el poder regresó en mano de pocas familias ilustres. La ciudad se fraccionó en dos partes: por un lado se encontraba aquella fiel a la vieja oligarquía, representada por la familia de los Albizi y, por otro, estaba aquella fiel al pueblo pobre, representada por la familia de los Medici.
Fue con Cosimo el Viejo de` Medici que la ciudad llegó a ser, en el 1454, una Señoría, iniciando siglos de esplendor cultural y político. Con su sobrino Lorenzo, llamado el Magnífico, se consolidó, la supremacía de la familia, que, gracias a sus uniones políticas con los potentes de Ñapóles y Milano hizo ganar mucho prestigio a la ciudad.
Aunque por la primera parte del siglo XVI
Florencia viviò algunos momentos políticos dificiles, su esplendor tardó hasta el año 1737, cuando murió, sin herederos, el último representante de la familia de los Medici: Gian Gastone. Fue entonces que la Toscana fue asignada a Francesco Stefano di Lorena, marido de Maria Teresa, emperatriz de Austria. Para
Florencia empezó así un período de estrecho enlace con la casa de Habsburgo-Lorena.
En consecuencia de la Revolución francesa, por un periodo breve, la Toscana viviò bajo el dominio francés. Sucesivamente, con Ferdinando III, regresaron los Lorena hasta el 1860, cuando el Gran ducado fue anexo al Reino de Italia de Vittorio Emanuele II de Saboya. En cuanto capital de Italia desde el 1865 hasta el 1870,
Florencia por un lado, vio cambiar su estructura urbanística con la nueva construcción de calles y palacios y, por otro, vio naecer las primeras grandes industrias.
Como muchas otras ciudades italianas la Segunda Guerra Mundial destrujo casi completamente la parte antigua de
Florencia Aunque la ciudad fue teatro de violentos bombardeos, los enemigos evitaron destriur al Ponte Vecchio, una construcción, hoy símbolo de Floencia, que resistió también al aluvión del 1966.