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El vino en Toscana
Vinos toscanos - Desde la viña hasta la mesa
La Toscana, como se sabe, produce algunos vinos de excelente calidad. Sus colinas se encuentran cubiertas de viñedos y ninguna otra región puede presumir de una variedad de vinos tan amplia. Aquí se pueden degustar los mejores vinos tintos, desde el Chianti hasta el Brunello di Montalcino, desde el Vino Nobile di Montepulciano hasta el Carmignano y el Morellino di Scansano, por mencionar sólo algunos entre los más conocidos en todo el mundo, y los blancos más frescos, como la Vernaccia di San Gimignano, el Pomino, la Ansonica y los vinos de la isla de Elba.
El proceso de producción varía, obviamente, de vino en vino, pero son dos los métodos principales, uno para los tintos y uno para los blancos. Aquí nos limitaremos a dar una idea de lo que ocurre desde el momento en que se recoge la uva hasta cuando se abre la botella en la mesa, describiendo brevemente las características de cada proceso. En la producción del vino tinto, se deja fermentar la uva en los lagares con las semillas y los tallos. Al final de la fermentación, al principio del invierno, tiene lugar un primer periodo de decantación para separar el vino de sus residuos naturales. En los primeros meses primaveriles el vino se deja decantar nuevamente, controlando la estabilidad y claridad, aunque antes de poder llegar a la mesa se debe dejar aún madurar.
Los vinos jóvenes deerían servirse a temperatura ambiente, y la botella abierta sólo en el momento en el que se degusta; los vinos más maduros están caracterizados por un mayor contenido de alcohol. Al principio son ásperos y duros, pero con el tiempo se convierten en agradables y armoniosos y las botellas mismas en una bodega fresca se conservan por más de 15 años. La botella debería abrirse en el momento de servir el vino; media hora antes, si el vino es maduro. Los vinos más maduros deberían colocar en especiales decantadores antes de servirse, para separlos del fondo que se forma naturalmente.
En la producción de los vinos blancos a los racimos de uva se les quitan las semillas y los tallos antes de la fermentación, de manera que el vino no absorbe el tanino u otras sustancias colorantes. Esto explica el porqué es posible producir vinos blancos usando también uvas negras. Lo único que hay que hacer es presionar ligeramente la uva para separar el mosto de las semillas y de los tallos, para evitar que el líquido se colore. Actualmente, anticipando la vendemia y haciendo fermentar el mosto a una temperatura controlada, se obtienen vinos profumados y con sabor intenso con un contenido de alcohol inferior con respecto a los pasados. Los vinos blancos requieren un breve periodo de fermentación y están preparados poco tiempo después de la vendemia. Os aconsejamos beberlos lo antes posible para apreciar la frescura y la fragancia. Las botellas se pueden conservar en un lugar fresco y oscuro, de uno a tres años.
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