Turismo y Vacaciones en la Provincia de Florencia : Fiesole
Bonito pueblo, concurridismo desde he siglo, debe su fortuna turistica a su cercania con
Florencia a la dulzura de su clima y del paisaje (ambiente ideal para villas y jardines), a los numerosos restos de su glorioso pasado etrusco-romano y a los testimonios de la época medieval. Fue importantísima ciudad etrusca (su acrópolis se hallaba en la actual colina de San Francisco), que tomó partido contra Roma y fue conquistada por Sila en el año 80 a.C. Su expansión continuó también en la época romana (construcción del teatro y de las termas) y en la Alta Edad Media; luego decayó, a medida que crecía la importancia de
Florencia Demasiado cercana y demasiado potente, la ciudad de la llanura conquistó Fiésole en 1125, privándola de su sede obispal y centralizando en sí el comercio, la artesanía y cualquier otra actividad. Con el transcurso de los años, el ameno pueblecito se fue poblando de villas señoriales y monasterios, acentuó su precoz vocación por el turismo elitista, y fue meta predilecta de pintores y escritores, desde Paul Klee a Marcel Proust. Su vida cultural es rica sobre todo durante el verano, cuando tienen lugar los espectáculos de "Estáte Fiesolana". Sobre el antiguo foro de la ciudad romana surge hoy la plaza Mino, cerrada al fondo por el palacio Pretorio, del siglo XIV, y por el oratorio de Santa María Primerana; la mole de la Catedral domina la plaza. Este templo, dedicado a San Rómulo, fue fundado en el siglo XI, luego transformado a lo largo de los siglos XII y XIII, para sufrir una recargada restauración en el XIX; su campanario del siglo XIII caracteriza el panorama de la ciudad. El austero interior es de tres naves; algunas columnas tienen capiteles de la época romana; el presbiterio, elevado, posee un altar mayor con un tríptico de Bicci di Lorenzo; desde aquí, a la derecha, se entra en la Capilla Salutati, decorada con frescos de Cosimo Rosselli y esculturas de Mino da
Fiesole Junto a la Catedral se encuentra el Museo Bandini: terracotas de los Della Robbia, pinturas del siglo XII al XV, los Triunfos de Jacopo del Sellaio, la Virgen del Maestro del Bigallo. Es muy interesante la zona arqueológica adyacente. Del complejo forman parte el teatro romano, edificado a finales del siglo I d.C, donde aún tienen lugar espectáculos musicales y de prosa; las ruinas de un templo y de las termas; el Museo Arqueológico: materiales etruscos y romanos procedentes de las excavaciones, esculturas que pertenecieron al teatro, estelas etruscas con escenas de banquetes. Desde la plaza Mino se sube a la iglesia y al convento de San Francisco. En el mismo vive una comunidad de franciscanos desde 1399, y en él estuvo también San Bernardino de Siena (se puede visitar su celda); el sugestivo conjunto religioso ha sido en gran parte restaurado; de original se conservan algunos frescos y los muebles del siglo XVI de la sacristía.