Vacacion en el Chianti @ Turismo y Vacaciones en la Provincia de Florencia : Chianti

Chianti
Este itinerario atraviesa una amplia parte de la región comprendida entre
Florencia y Siena, poblada de colinas y de gran interés paisajista y artístico. El
Chianti es una tierra de vinos, de viñedos, de grandes alquerías y de castillos. El cultivo principal es el de la vid (y con ella la imagen de un paisaje modelado por el hombre); pero no faltan los bosques de hayas y de castaños, e incluso la vegetación mediterránea y los pinares (cerca de Strada in Chianti). Mas es el ciprés el elemento constante y familiar, que marca la línea de una colina o un sendero, vigilante presencia junto a una casa de campo. El horizonte, no obstante las modernas técnicas agrícolas, es aún el que podemos ver a distancia de siglos en las pinturas toscanas del Trescientos y el Cuatrocientos; las construcciones conservan aún su aspecto tradicional. El trayecto puede iniciarse en el Galluzzo, desde donde, siguiendo la vía Cassia, se llega a Tavarnuzze (son de gran interés la iglesia de San Lorenzo y la villa Antinori); poco después, se encuentran Bagnolo e Impruneta.
Chianti -
Impruneta

Impruneta in Chianti
Es un pueblo bastante grande, con muchos recursos económicos (centro agrícola, importante productor de terracota y ladrillos, lugar de veraneo y centro de producción de vinos) e interesante por varios aspectos (geológico, folklórico y artístico). En el siglo XI llegó a ser muy importante gracias a un santuario dedicado al culto de una Virgen que, según la leyenda, fue pintada por el evangelista San Lucas. Esta imagen estuvo primero en Fiésole, llevada allí por su primer obispo, Rómulo, discípulo de San Pedro; de allí fue salvada por algunos cristianos, que consiguieron huir de las persecuciones paganas, llevándola a una colina "in prunetis", entre zarzas (de donde deriva el nombre Impruneta). Más tarde, su historia se funde con la de
Florencia y consolida su fama en la Feria de San Lucas, concurridísima e incluso inmortalizada por algunos pintores de los siglos XVI y XVII. Su monumento principal es la basílica
de Santa María de Impruneta, fundada en el siglo XI y remodelada, en particular, en el XV. El campanario es del XIII, mientras que el pórtico que precede su fachada es del XVII. En su interior, llaman inmediatamente la atención los dos hermosos edículos del presbiterio, obra de Michelozzo (1453-1456): ambos están adornados con preciosas terracotas de los Della Robbia, y el de la izquierda conserva la venerada y antiquísima imagen de líneas bizantinas de la Virgen, para la que se construyó la basílica. El políptico del altar mayor es una obra de arte del siglo XIV florentino, pero es también un milagro de la técnica de restauración contemporánea: una bomba, durante la Segunda Guerra Mundial, lo quebró en miles de pedazos. En el baptisterio hay otro políptico, del siglo XIV; también son interesantes la sacristía y los bonitos claustros.
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Greve in Chianti

Greve in Chianti
Surge junto al río homónimo, en plena zona de producción del
Chianti clásico. Todos los años, en el mes de septiembre, se realiza aquí una muestra-mercado de este excelente y prestigioso vino. Situada en magnífica posición junto a la Chiantigiana, en la Edad Media se la recuerda como una zona de intercambios que dependía del vecino castillo de Montefioralle, del que se independizó cuando el castillo inició su decadencia en el siglo XVI. La plaza central, plaza del Mercatale, hoy Matteotti, tiene una forma bastante insólita: es un espacio asimétrico de forma casi triangular, con pórticos rematados por terrazas. Al fondo de la plaza se levanta la iglesia de la Santa Cruz, reconstruida totalmente en el siglo XIX; en su interior se conservan un tríptico del siglo XV, de Bicci di Lorenzo (Anunciación), y una pintura del siglo XIII del denominado Maestro de Greve (Virgen y santos). El Oratorio de San Francisco no está muy distante: en él se conserva un interesante grupo de terracota policromada del siglo XVI (Descendimiento, con ¡as tres Marías y tres santos). A dos kilómetros de Greve, en lo alto de una colina, se encuentra la sugestiva aldea de Montefioralle, con los restos de las murallas del castillo, las pintorescas casas construidas en las antiguas torres, la iglesia medieval de San Esteban y la casa que tradicionalmente se considera como la del geógrafo y navegante Américo Vespucio.